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Happy Birthday Dear Lawyer!
Hace un par de semanas, luego de un ordinario día de trabajo, agobiado por una cantidad infinita de informes y solicitudes, regresé a mi casa con la esperanza de reposar un momento, tomar un café y olvidarme, cual tregua, por unos instantes de la profesión que estoy cursando: el Derecho.
Una vez despojado de los trapos elegantes, y, por qué no, muchas veces
incómodos, del día a día, no pude mantener mi decisión y me ubiqué y
acomodé con ánimo de permanencia frente a mi lap top. Y es que la
revisión de e-mails se ha vuelto una necesidad casi fisiológica. Si bien había muchos mails importantes, cada uno de distinta índole,
como de la universidad o del trabajo, fue uno el que me llamó la
atención. Su subject era “feliz día” y el remitente era una muy buena
amiga, de la cual en ese momento puse en tela de juicio su amistad
conmigo porque, de hecho, faltaban más de 4 meses para mi onomástico.
Sin embargo, otra fue mi impresión al leer el texto del mail mismo. Se
trataba de un saludo por el día del abogado, cuya existencia me era de
reciente conocimiento.
Tengo que ser sincero. Lo primero que me causó la lectura del mail que
comento fue satisfacción. Sí, me sentía muy aliviado de saber que una
de mis mejores amigas no había confundido la fecha de mi cumpleaños.
Luego, me dio gracia la fecha ésta, ya que siempre he sido reticente
con este tipo de celebraciones, y más aún con la de los abogados. En
realidad, me pareció una huachafada. Pero, y no con el objeto de
excusarme, estos son sentimientos producidos en un corto plazo o son
como instintos ante distintas manifestaciones de la realidad. Una vez
revisada y analizada esta frase de menos de 10 palabras, me pregunté:
¿por qué esto no me genera adhesión?, ¿los abogados merecen un día?
Me parece, y para esto quiero “robar” algunas palabras de una persona a
la cual admiró mucho, que en un país, como el nuestro, donde hay un
alto nivel de corrupción, donde la Administración Pública no facilita
el ejercicio de los derechos de los administrados, donde tenemos un
Poder Judicial que administra justicia ineficientemente, muchas veces
por mañas procesales de letrados, donde más del 60% de la población no
conoce a plenitud sus derechos y los mecanismos de tutela, no podemos
ser hipócritas y felicitar a un abogado miembro de la sociedad
comentada, porque de una u otra manera, evidentemente no de forma
absoluta, tiene cierta responsabilidad por este nefasto escenario. De
nada sirve, en términos colectivos, tener abogados con LLM en
prestigiosas universidades del extranjero o que mes a mes por lo menos
5 abogados peruanos lideren los rankings de Latin Lawyer, si es que los
profesionales del derecho no asumen un rol de responsabilidad social
para servir mejor al cliente y para institucionalizar el estado de
derecho, que nuestro país tanto necesita. Es cierto que hay pequeñas y
discretas iniciativas, pero no es suficiente falta muchas horas (claro
está, no facturables) que invertir en este proyecto.
Al culminar el primer editorial de este boletín, con la esperanza de
que sea un vehículo que mantenga informada a la comunidad y contribuya
a reducir la asimetría de información en términos legales, lo hacemos
con la terca ilusión de que el próximo año, al hacer una retrospectiva
de los esfuerzos realizados para institucionalizar el estado de
derecho, podamos brindar por el día del abogado, con justa razón.
Jose Carlos Llerena Robles
Director de Publicaciones |