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Luis Arbulú
Socio del Estudio Rodrigo, Elias & Medrano Abogados
Además de la práctica del Derecho, una de mis más grandes pasiones, a la que por tanto no considero un hobby o una afición, es la pintura.
Todo comenzó alrededor de la década del 50, cuando mi abuelo Raúl Alva
León, magistrado de la Corte Suprema, debía ser retratado. Entonces, a
los 8 años de edad, tuve mi primer contacto con las paletas, los
lienzos y los pinceles, pintando una ñusta en un mueble.
No podría decir que esta haya sido una vocación que me ha acompañado
toda la vida, sino todo lo contrario. Durante aproximadamente 30 años
la dejé de lado, dedicándome por completo a mi ejercicio y desarrollo
profesional.
Recién a los 40 años sentí nuevamente la necesidad de plasmar a través
de la pintura sensaciones y sentimientos para los que las palabras no
bastan buscando una fórmula de equilibrio, existencial y de plena
libertad.
Hoy en día comparto esta pasión con mi labor como socio de Rodrigo,
Elías & Medrano Abogados. No hay día en que, por lo menos, no haya
dado un solo trazo.
Desde 1986 he tenido la suerte de realizar ocho muestras individuales,
la última de ellas el año pasado se tituló “Los Angeles Ronderos”.
Aspiro a tener una casa en alguna provincia del Perú, que sea mi taller
y mi refugio, donde pueda seguir pintando para siempre, junto a -esta
sí, mi gran afición- una muy buena copa de vino. |